Mi barrio está alborotao (como Cachita)

27 Jun

Ha estado todo el día lleno de coches patrulla, porque, en español de aquí, estaban conduciendo unas maniobras de seguridad y por otra razón que es de todos conocida y que paso a comentar.

Anoche fui al súper (me encanta eso de que los súper estén abiertos 24 horas, como el drastor – español para drugstore- que había en mi pueblo y que en realidad era un quiosco de prensa que por la noche vendía alcohol y papel de fumar). Bueno que fui al súper y me encontré toda la avenida Ámsterdam llena de vallas y de furgonetas de televisión y me iba yo preguntando qué pasaría cunado me topé con este cartel en la ventana de un bar

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Así que esta mañana me he levantado para ir a olisquear. Yo, que no iría ni a mi propio funeral.

Pero ya me perdí los de James Brown y El Fary que fueron casi simultáneos pero me pillaron en el lado contrario del Atlántico, y lo lamenté.

Era aquí al ladito, en la Catedral de San John the Divine, que es la otra catedral de Nueva York, y que tiene ese nombre que traducido resulta tan mariquita, San Juan el Divino. Es una catedral neogótica sin acabar, lo que le da un aire extraño, contradictorio, como de una modernidad que le hubiera caído del cielo (¿de dónde  si no?)

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Es muy graciosa, con estos capiteles demonizando la Bolsa

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O este otro con todo el skyline de hace unos años

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Hay además en el jardín unos cuantos pavos reales que a veces salen a la acera y que encandilan a los turistas que se acercan a ver una enorme alegoría/resumen del Apocalipsis, feísima pero muy curiosa donde, si una como yo ha sido dolorosamente educada en la lectura de la Biblia, puede reconocer pasajes, personajes, apariciones y visiones, que este Juan el Divino tuvo profusamente en sus últimos días y relató con mucha intensidad

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Intenté entrar porque C me dijo que en la tele aseguraban que se podía y porque hacía un calor inhumano (el verano en esta ciudad es inhumano: no llega a los 30 casi nunca, pero la humedad y la contaminación se pegan a la piel peor que los 40 de Sevilla), pero por supuesto era un farol de la tele y no me dejaron, el poli amablemente me preguntó, “Ma´m, are you in the guest list?”; yo bajé humildemente la vista hasta mis chanclas y musité, “no, I am afraid not”.

Pero aquí está el relato de lo que pasó dentro

http://www.nytimes.com/2013/06/28/nyregion/mourners-gather-to-pay-tribute-to-gandolfini.html

Hay que leerlo, sobre todo para enterarse de que el coro cantó una canción de los Miserables.

Yo me quedé fuera en la sombra más cercana y estuve charlando con una inglesa sudorosa que había ido a ver una exposición y se topó con este festival, perdón, funeral. La exposición por cierto es de una tal Jane Alexander, que creo que es una verdadera maravilla pero que como no la he visto, no puedo hablar:

http://www.nytimes.com/2013/04/26/arts/design/jane-alexanders-work-at-st-john-the-divine.html?pagewanted=all&_r=0

Los funerales americanos siempre chocan, con la gente tan poco compungida, tan contenida, tan resignada. Pero tiene su explicación, y es que son a los varios días de la tragedia, incluso a veces, no era este el caso, cuando son de cuerpo presente (esa expresión siempre me ha encantado, cuerpo presente, es un poco como poste restante). No llegan al extremo sueco, donde como tengas la mala suerte de morirte en octubre, te dejan en una cámara frigorífica hasta mayo, cuando deshiela y te pueden enterrar tranquilamente. Pero sí que tardan. Por eso los celebrantes se permiten tanta sonrisa y los asistentes tanto chiste y tanta peluquería.

En fin, no vi a los famosos, pero sí que vi la fauna que no llenaba la acera de enfrente de la catedral. Y de esa fauna quiero destacar dos grupos de especímenes:

  1. Los viejos de la residencia de ancianos que hay enfrente, esos sí que aguantaron el sol sin inmutarse (entre otras cosas porque aunque se inmuten no pueden mover la silla de ruedas), y con la vista fija en la puerta del templo,¿qué pensarán?: ¿seré yo el próximo? ¿vendrá gente a mi funeral? ¿cómo va a venir gente a mi funeral si no viene nadie a verme vivo? ¿será ya la hora del almuerzo? ¿pondrán otra vez arroz con frijoles? Imagen
  2. Impersonators, que es como se llama aquí a los imitadores, como estos de Tony y su tío (por cierto, yo tengo un tío que se parece todavía más)

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El de verdad, me producía admiración: de Tony Soprano, sobre todo, pero también en Broadway haciendo God of Carnage (lo vi por indicación de mi amiga V que es muy fan y que en su día también me recomendó la serie) o en la preciosa película Romance and Cigarettes o en la horrorosa Zero Dark Thirty.

El muerto tenía la misma edad que yo, y que estos:

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Por ahora, me voy librando.

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