1993

21 Mar

Antes de empezar a leer, ve a los comentarios y contesta a estas dos preguntas:

  1. Dí algo que pasó en el mundo en 1993, sin mirar en Internet
  2. Dí qué hacías tú ese año, donde estaba, algo, lo que sea

Vale.

Le tengo cogido el punto al New Museum aunque a mi amiga W no le guste la cafetería- a mí sí, tienen galletas veganas y saben hacer café flojo. Me encanta por fuera, esa torre de cajas que parece que la va a tirar al suelo un meneo del metro

New Museum NYC

Y las cosas que le ponen por fuera. Los primeros meses tenía un brindis (por la nueva etapa y eso): “Hell, Yes!”, de Ugo Rondinone

Hell Yes

(nada que ver con la canción de Beck, ¿o sí?). Luego pusieron un rosa enorme y algo petarda de Iza Genzken, que quedaba preciosa y que pega mucho con la tira de tiendas que hay de la acera de enfrente y en las calles de atrás, tiendas de muebles y lámparas algo kitsch y polvorientas y de cosas feas en general. La rosa era kitsch pero bonita.

rosa new museum

Ayer no me fijé que había, la verdad.

Pero sí que me fijé en lo que había dentro. La exposición se llama “1993, experimental jet set, trash and no star!”

http://www.newmuseum.org/exhibitions/view/nyc-1993-experimental-jet-set-trash-and-no-star

Hice un gran esfuerzo por leer las cartelas que explicaban la razón de elegir ese año, el título y la selección de piezas, pero no lo conseguí. El que sea que las ha escrito lo ha hecho de tal forma que a la tercera o cuarta línea te cansas y lo dejas. No me pasó a mí sola. Pero no hay mal que por bien no venga y así me concentré más en disfrutar de lo que estaba viendo. Y disfruté mucho. Sobre todo con estas cosas, perdón, piezas:

1. Doce monitores en fila, uno por mes, con noticias de todo, música, política, guerras, que certifican que fue un año insulso como pocos. Creo que lo eligieron por eso. A parte de porque  se cumplen 20, claro. Los monitores de esos cúbicos, que solo existen en los museos desde hace eso, veinte años.

2. La segunda planta, que es obra genial del comisario de la exposición (he oído preguntar mucho últimamente, sobre todo desde el Código Da Vinci, que cómo se dice “curator” en español, bueno, pues depende de la función, se dice conservador o comisario) que ha juntado en una sala despejada: un fondo de pared de tremenda tormenta negra con un par de pájaros que me olvidé mirar de quién era+ una moqueta de desierto de Rudolf Stingel + una columna de bombillas de Féliz González Torres + una instalación sonora   de Kristin Oppenheim que se llama “Sail on Sailor”

Imagen :

light bulbs and the rest new museum

Sonido: https://soundcloud.com/twentyfour/kristin-oppenheim-sail-on

Mágico.

3. Dos habitaciones de Pepón Osorio que se llaman escena del crimen, de las que solo puedo poner la foto de una porque la otra me salió borrosa y porque hay demasiadas cosas como para describir nada; se oía una radio de fondo en español con anuncios de compañías de seguros y concesionarios de coches. Me encantan las presencias que evocan las sillas forradas con fotos.

escena del crimen

4. Este cuadro de Nicole Eisenman que se llama Hanging Birth

Hanging birth

Me puso los pelos de punta, entro otras cosas porque hace cuatro o cinco años pasó algo así de verdad en Papua Nueva Guinea

http://www.nowpublic.com/strange/pregnant-woman-gives-birth-while-hanging

5. Estas dos sillas de Sarah Lucas, que se llaman “The Old Couple” pero que deberían llamarse “Sit there if you dare” y que son una reflexión sobre la vejez. Ay.

Sarah Lucas The Old Couple

6. También estaban esta tirad de bustos de chocolate y jabón en fila, que creo que ya he visto en alguna parte

Bustos de jabón y chocolate

y que me hicieron pensar en el contraste que hacen con esta otra pieza de Mauricio Cattelan que vi en el mismo New Museum hace tiempo y que me cortó la respiración, se llama “All” (¿Tutti? ¿Tutto?):

 Cattelan Bodies

El tema clásico en el material fungible, el tema moderno en el material eterno. Un comentario sobre esta escultura alucinante aquí

http://imageobjecttext.com/2012/02/09/just-lying-there/

7. En una sala al lado del museo pero fuera, había una instalación que me dejó hablando sola. Pongo la foto y solo digo que los carritos que fueron un día de bebé, antes de estar aquí acarrearon las pertenencias de muchos vagabundos de Nueva York, casi que me pareció que olían, pero igual fue la costumbre, iba a decir prejuicio, pero mejor digo costumbre. Sonaba Amazing Grace de fondo y todo el conjunto parecía un barco varado en la mierda del universo mundo, por lo menos.

Barco de carritos

Y sí, vi también el niño que se folla a la cabra ante la aquiescencia de su padre pero no me impactó tanto. Está bien, pero quizá es porque parecía todo un poco un paso de semana santa de pueblo y más que miedo, me dio risa. No me dejaron sacar vídeo pero esta es la foto:

Niño que se folla a la cabra

Cada cuanto, se pone en marcha un motor que empuja rítmicamente la pelvis del niño contra la cabra y hace bastante ruido… el motor, no el niño… ni tampoco la cabra. Se llama “Cultural Gothic” y es de Paul MaCarthy. Es un “American Gothic” moderno, dice la cartela (en las primeras líneas, supongo), pero W concluyó que no era no la mitad de gothic ni de creepy que el antiguo, que es este

 American Gothic

Después, W et moi nos fuimos a tomarnos unas cervezas y unas tapillas a un sitio muy mono y con una música excelente también muy noventera (Moby, Morcheeba) en la calle Prince; está al ladito del Museo, se llama Oficina Latina y tiene este camarero/dueño que me encantó:

Brent Herrig © 2011

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3 comentarios to “1993”

  1. Barnabás Luksic (@RobertoCastillo) 21 de marzo de 2013 a 3:18 pm #

    Poco me acuerdo del 93, excepto que en un vuelo a Chicago me senté al lado de una tipo que había salido de la Bio-sphere y que estaba medio chalada. ¿Qué hacía yo? Me acuerdo menos– estaba en Haverford y era el profe joven.

  2. Wadda C. Rios-Font 21 de marzo de 2013 a 3:27 pm #

    ¡Ya! Estaba esperando que postearas para meter la cuchara. La W se quedó impresionada sólo a medias con la exposición, con el café y con el camarero del restaurante (aunque por cierto está mucho mejor aquí). Después de los monitores con la riqueza de noticias de los 90, casi todo eran obras a) “cuestionando” la normatividad sexual (tema cabra del monte) y b) documentando el impacto de la explosión del SIDA. Que tiene gran interés, pero refleja una ínfima parte de lo que los monitores nos llevan a esperar; quizás el (involuntario) interés de la expo es el contraste entre lo que vive el mundo en general y la experiencia en el entorno artístico de Nueva York. Sí que estaba genial la “escena del crimen” ésa que es de Pepón Osorio y alude a la violencia doméstica en el contexto puertorriqueño. El cadáver de la asesinada y la cinta policial como dos muebles más de la casa criolla: realismo verdaderamente gótico (el palacio mazmorra, versión 90s). Un pulgar p’arriba y otro p’abajo…

    • elriodellobo 21 de marzo de 2013 a 3:34 pm #

      Lo que me psas a mí es que como no me movió la nostalgia, solo disfruté de lo que me dio la gana, sin casi referencias

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