La salas de Nueva York

26 Feb

Si te gusta la música, esta ciudad es un paraíso. Todos los grupos pasan por aquí en cuanto sacan un disco y tienen cuidado de dar lo mejor porque muchos críticos y muchos peces gordos están aquí. Además, hay más grupos locales que perros descalzos (por cierto que en el invierno se ven muchos calzados), es más la efervescencia (que palabra tan fea) de grupos locales, sobre todo el Brooklyn, es solo comparable con la efervescencia (sigue siendo fea) de fábricas artesanales de cerveza. Qué bien, porque las dos cosas me gustan mucho. Y aún más: si quieres oír el mejor Blue Grass, pasa de los Apalaches y vente a Brooklyn porque los mejores banjos menores de 65 años de los Apalaches, en cuanto pueden se mudan a Brooklyn. Y lo digo con conocimiento de causa, que he oído Blue Grass maravillosos en los dos sitios.

Muchas de las salas de NY son muy parecidas, teatros antiguos más o menos grandes y más o menos restaurados. Algunos conservan las butacas, un engorro: The Beacon – donde tocan los carrozones, por eso las sillas, je, je (los Rolling Stone, the Allman Brotheres, Nick Cave), el Apollo – con una bar en el mismo patio de butacas, te puedes llevar la copa al asiento – y suelen ser los más bonitos, barrocos, dorados, cortinas rojas, todo que medio se cae pero que, como está oscuro, da el pego. Esta foto es del escenario, de cuando fuimos a la Amateur Night, que la recomiendo muchísimo, es todos los viernes:

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Otros, muchos, sin butacas, pero con la sala intacta, con su balcón y sus palcos, la araña y el escenario. Eso es lo más corriente, aunque nos es bueno para el sonido, si te tienes que quedar debajo del balcón, el sonido es malo. Hay que echarle valor y quedarse en el patio, lo más en medio posible con la marabunta de postadolescentes. No es grave, poeque aquí la gente baila muy poco en los conciertos. Así son Irving y The Bowery. En The Bowery  vi una vez a David Byrne entre el público.

Alguna nueva copia el modelo, como  Terminal Five, que es una nave industrial, no un teatro, pero ahora parece uno. Le tengo mucho cariño a esa, he oído un concierto de Mars Volta que me dejó sin habla varios días. O Tame Impala la semana pasada, qué buenos. Estos son ellos:

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Yo no vi nada, lo mejor que vi de es esta foto, porque me llegamos algo tarde y caí todo lo chica que soy detrás de un muro de grandullones, pero no me quise ir de ahí por eso que decía del sonido. Siempre lo más cerca que puedas de la mesa de mezclas. Terminla Five tiene además una terraza en todo lo alto con bar y hamburguesas que la abren aunque haga frío. O el Music Hall of Williamsburg, lo mismo pero más feo, como el teatro de una escuela secundatria con pasta, así con moqueta azul y madera clara modernilla y mucho alambre; ahí hacen buena parte del festival de electrónica de Brooklyn en septiembre.

En los siete años que llevo viviendo aquí, han desaparecido alguna que otra mítica como The Tonic, cutre como ella sola, sucia, y con una programación independiente tan fabulosa que tuvo que cerrar. Y cerraron en CBGB justo cuando yo llegué.

Algo de cutrez es obligatoria, ya lo sé, una sala de rock así limpica no pega, pero es que en esta ciudad se impone el desconchón. Una de mis favoritas es Webster Hall, al lado de Union Square. Es un teatro antiguo, con unas paredes en las que se pueden hacer estudios arqueológicos del papel pintado. Además de la sala principal hay una pequeña en el antiguo hall donde los lunes o los martes hacen Rolling Skate con música disco de los 70 y una barra con una puerta que da a la calle y que abren por las tardes para dar partidos de la Champions; no hay ni una mujer, bueno yo, que el otro día fui a comprar entradas y me quedé allí un momentillo delante de una pantalla a ver cómo iba el Arsenal de Santi Cazorla y me miraron como si hubiera entrado en una clausura cartuja.

Pero a veces es tan artifical que raya, como The Standard East, un hotel de moda y muy moderno, donde  han puesto una salita en el sótano en la que hace un par de semana fuimos a ver a la cantante sueca Elin Ruth, que hace una especie de Blues, tan Amériica profunda que me acordé de Rocio Dúrcal la de Cuatro Caminos, cantando rancheras. Bueno pues la sala, como está en el East Village, le han hecho un escenario de graffitti y murales que más que nada resulta patético. Mira, mira que escenario, como si lo hubieran encontrado en una excavación de Futurama:

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Alguna que otra se ha mudado, las de manhattan a Williambsburg y las de Williamsburg a Bushwick. Por los alquileres, que son un escándalo. Llegue a ir a The Knitting Factory en Manhattan, una tartera de tres o cuatro plantas, unas suelo arriba otras suelo abajo con una banda tocando en cada una, una maravilla.

Me encanta the Cake Shop, que tiene rock agresivo en el sótano y un café con galletas veganas en la planta baja.

El sábado, estuvimos en Mercury Lounge a ver a Snowden; es chica, de esas con bar a la entrada y cortinilla al fondo por donde se entra a la sala. Su pared de ladrillos, su techo con todos los cables al descubierto y sus cables de bombillas de colores por las paredes, comodiosmanda .Esta foto es la la actuación de Snowden, no dice nada pero me gusta la foto, la hice yo con el teléfono, está borrosilla, pero me gusta mucho

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Ahora buscando las fotos y otras sitios de conciertos de hace años que no he encontrado, me he dado cuenta de que todavía hay unas diez o doce salas que no he pisado, ¡qué ansiedad! Pero igual es porque ponen zarzuela, o habaneras, y entonces coy a seguir sin ir. Tendría narices que hubiera una sala de zarzuela en Nueva York.

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4 comentarios to “La salas de Nueva York”

  1. elriodellobo 26 de febrero de 2013 a 12:53 pm #

    Video nuev de Bowie, qué chulo, este hombre afina con los años

  2. Elsa 26 de febrero de 2013 a 9:16 pm #

    Hello Guada!
    Qué chulo que hayas escrito sobre esto! Mi tema favorito!

    Mis favoritas son Mercury Lounge y Rock Shop. Supongo que soy una elitista chunga y no puedo soportar las salas grandes, no voy a negarlo. Me encanta la idea de tener al grupo al ladito y que todo se convierta en una experiencia compartida. Me sabe fatal no poder incluir mi sala favorita durante mis primeros dos años en NY, el Dead Herring. Era literalmente un living room de una casa particular en un bajo de Wburg y realmente era como si los grupos sólo tocaron para ti. Allí vi grupos brutales que no los conocen ni en su casa y nunca me sentí rara (como a veces te sientes en estos sitios tan cliquey). El ambiente era chulísimo! Un día fui y lo habían cerrado. Así de simple… Como se fue, vino, hehe!

    También me gustan mucho el Bowery Ballroom (cuando las entradas de éste están agotadas, toca ir hasta el MHOW, que también mola) y The Bell House para cuando quiero algo más grande y ver a grupos más famosos. Me encanta tomarme algo en el bar del BB mientras me imagino el concierto nerviosa. Y The Bell House es muy chulo también, aunque queda donde Cristo perdió el gorro para nosotras….

    Para un punto intermedio entre estos dos tipos, Glasslands es una sala más grande que ML y RS pero todavía con una programación de la hostia! Creo que los mejores conciertos indies en este momento los están programando ellos.

    Y para cuando quiero estar tranquila y ver a los cantantes a tres milímetros pero sentadita, fingiendo que soy adulta, el City Winery es absolutamente genial.

    No quiero dejarme lo contrario, mis “most hated”: por dios, no puedo con el Webster Hall. No importa el grupo que toque: NUNCA me lo he pasado bien. Demasiada gente y demasiado desparramado. Es verdad, el sitio es bonito, pero le tengo manía. Y no puedo empezar a expresar cómo odio un lugar com el Brooklyn Bowl. Supuestamente “cool”, programan conciertos chulos, pero qué lugar tan asquerosamente artificial. Me pone de tan mal humor que no me centro ni en el concierto…

    Oh, y una última cosa a modo de tontería; por principio me parece fatal que los conciertos sean +21, así que a veces voy a alguna sala all ages para apoyar la causa. De este tipo, Silent Barn es súper divertida. Cutre, guarra y con cervezas de lata (o directamente de un barreño que no quieras preguntar…) para ver algún grupillo y hacer el tonto!!

  3. Elsa 26 de febrero de 2013 a 9:22 pm #

    oh, por cierto! no has comentado de Le poisson Rouge o Joe´s pub, que sé que has estado!
    Y suscribo lo genial que es the Cake Shop y que era The Knitting Factory de Manhattan. Me avegüenza decir que nunca he estado en el de BK todavía…

    • elriodellobo 26 de febrero de 2013 a 11:16 pm #

      Huy, sí me han faltado muchas, otro día sigo, Sobre todo Glasslands, que es una de mis favoritas.

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