The Bling Ring

16 jun

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Este viernes fui al estreno de The Bling Ring, que es la última película de Sofía Coppola.  Fui enseguida, porque esta señora me ha dado bastantes alegrías en el cine. De actriz, bordó a la niña pavísima que le tocó interpretar en The Godfather III, sobre todo en la escena aquella de los gnocci con Andy García. Esa es una película que a casi nadie le gusta, pero que si haces lo posible por olvidarte de las dos anteriores, no está nada mal, y lo mejor es que la historia que parecía tan truculenta resultó casi toda de verdad. Aquí está la escena doblada en ruso, para que se vea que no somos los únicos que perpetramos doblajes:

http://www.youtube.com/watch?v=so6XjbyKLxs

Y de directora, desde la primera película me hice fan. The Virgin Suicides, con la banda sonora de Air, Playground Love, (amor de los columpios, tienen bonito hasta el título):

http://www.youtube.com/watch?v=nzMFij0JTDE

y Kristen Dunst, la que afortunadamente nunca quiso arreglarse los dientes.

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Me tocó la fibra más sensible esa historia de adolescentes turbulentas. Lo de los dientes también. Las otras, quizá no tanto, pero todas me han gustado de una manera o de otra. Me gusta su manera de contar, con esas escenas como trazos sueltos de dibujos sin terminar, me gustan muchísimo la música, la que elige y cómo la usa, me gusta la manera de jugar con el espectador, haciéndote creer que sabes lo que va a pasar y no lo sabes, no lo sabes para nada, porque la mitad de las veces no pasa nada, que es lo más raro que puede pasar en una película comercial.

Y esto me lleva a contar que Sofia Coppola, será una pija tirando para “gauche divine”, pero es una directora comercial y estrenó The Bling Ring en AMC, esa cadena de cines que tiene salas con puertas como pagodas y una barra con palomitas con diez gorrillas atendiendo a la vez. Y la estrenó la misma noche, es decir, compitiendo con Superman Man of Steel y, aunque pierda, que perdió porque no montó la cola que montó el otro, sí que llenó la sala. Sobre todo de niñas que podrían ser las compañeras de clase de Katie Chang o de Emma Watson, que por cierto estudia o estudió en Brown University y que encima esa misma noche tenía otra película en otra sala, This is the End, una comedia que no he visto pero que, como es una comedia, imagino que no tendrá nada que ver con el verso de los Doors. Y que a esas niñas que llenaban la sala seguramente se les habrán pasado por la cabeza cosas mucho menos inocentes que hacerle a Paris Hilton que robarle los tacones.

Esta es la foto de la banda de verdad en la que se basa la película:

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Y esta, la del reparto:

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La realidad y la ficción tienen como puede verse diferencias étnicas y genéricas muy notables.

Con Paris Hilton y la película, sin embargo, todo es verdad. Ella sale también: ella, su casa y hasta las cosas que le robaron, “just to make us think she is still relevant, but she is not” comentó B al día siguiente. Lo que sí que ha hecho es just proved she an idiot, dejando las llaves de su casa debajo del felpudo y en un llavero de la Torre Eiffel, para que no haya duda. No es la única, ¿será vedad que todos los famosos dejan las ventanas abiertas? ¿Será verdad que no tienen gorilas en el jardín? ¿Ni siquiera perros que ladren decentemente? Yo tengo por lo menos dos amigas que no son ricas pero que igualmente dejan muchas veces la puerta de su apartamento abierta. ¿Será por eso que a los ricos les gusta tanto vivir en este país? ¿Será por eso que se compadecen tanto de sus primos en Lima o en Bogotá, que están en un sinvivir rodeados de verjas electrificadas y sin poder salir del Hummer para ir de compras y con guardaespaldas hasta para las mucamas? Eso me decía en inglés uno que conocí la semana pasada, que sus primos de Perú no le dan ninguna envidia, que es un país peligrosísimo.

Aquí a los ricos, no solo no los secuestran, sino que los protege la justicia razonablemente bien: a los verdaderos miembros del Bling Ring los investigaron y los pillaron; una ha pasado un año de cárcel; otra le ha tenido que pagar medio millón de dólares a Orlando Bloom.

Aquí a los ricos a lo más que llegan es a robarle los tacones… y la bolsa de coca que se han dejado en la guantera del Porsche.

Por cierto, han pillado también hace nada a los que atracaron y atacaron en su casa a Camilo Sesto, ¿es que no va a hacer nadie una película con semejante historia? ¿es que no va a hacer Alex de le Iglesia una película con semejante historia?

Dos motos en cada garaje y tres ojos en cada pez

11 jun

Nueva York me recibió el domingo con un verdadero domingo. Estuve un mes fuera, eché la ciudad de menos para reventar y nada más llegar supe por qué.

Aprovechando el cambio de horario, me levanté suficientemente temprano como para acudir a la cita que los Citibeemers (http://www.citibeemers.com/) hacen en el mirador del Hudson (New York State Lookout) que hay en los Palisades, en New Jersey.

Citibeemers  es el nombre del club de motoristas neoyorquinos desafiantes propietarios de una BMW, en vez de una Harley. Eso significa muchas cosas, es decir, conducir una BMW en Estados Unidos y no una Harley significa muchas cosas: los Beemers llevan ropa de fibras sintéticas, los Hogs (los que conducen Harley, de Harley Owners Group, no de cerdo) cuero de puro cadáver de vaca; los Beemers llevan casco de los que sirven para algo, los hogs llevan una bandana de colorines en la frente; los Beemers llevan ropa con protecciones, los Hogs llevan vaqueros y camiseta; Los beemers parece que van disfrazados de astronautas, los hogs van disfrazados de sí mismos. El tamaño de la barriga que se posa en el depósito de gasolina, por el contrario, es similar en ambos grupos.

Este es un Beemer prototípico:

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Y este es un hog prototípico:

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Por cierto, no confundir beemer – conductor de moto BMW, es decir, RIDER – con bimmer – conductor de coche BMW, es decir, conductor. Nada que ver, pordisobendito. Aunque hay una subespecie entre los bimmmers que tiene su encanto, son los propietarios de BMW serie X, especialmente si el coche es blanco y lleva el logo ocupando entero el respaldo de los dos asientos delanteros. En ese caso, el propietario suele cargar mucha cadena y gorra con la pegatina de etiqueta dorada en la visera sin quitar:

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El caso es que este domingo por primera vez después de muchos años de quedarme en la intención, me levanté y fui con C. nos encontramos a las 8 de la mañana en este sitio

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Con todos estos

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Y recorrimos el valle del Hudson, que es una preciosidad y más en verano, por carreterillas llenas de curvas hasta llegar al diner de Karen:

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Como estamos en verano y con acercamos al cuatro de julio ya le han puesto los manteles de barras y estrellas.

A poco que te alejes de cualquier ciudad en Estados Unidos uno se topa con un diner de Karen, que son siempre sitios de muy iguales, oscilan entre el estilo pop de aluminio y colorines y el estilo maderita y cabeza de ciervo disecada pero siempre hay algo insólito. En el de Karen, estaban estos cuadros enormes:

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El menú es casi siempre el mismo, colesterol y azúcar en grande cantidades, la pica verde la ponen los pepinillos, las patatas fritas y el catchup. Y Karen siempre lleva el pelo a capas pillado en una coleta, suele tener las tetas grandes.

Los alrededores de Nueva York son bastante feos. Al oeste, el tunel por el que pasaba Tony Soprano al principio de cada capítulo y, después del tunel, las casas de todos los Tony Sopranos, con sus Carmelas y sus dos coches en cada garaje, pero también todos los bloques (projects) de apartamentos de todos los Paulis y las residencias de ancianas de las mamás de todos los Paulis. Al sur, solo hay autopistas y centros comerciales hasta llegar a Philadelphia.  Al noreste, está toda la parte residencial pija donde vivía Don Drapper antes de divorciarse. Al este está Long Island, que tiene de todo, playa pija (los Hampton), playa gay (Fire island),  LA playa (Coney Island), y de todo los demás, es decir, autopistas, centros comerciales, Tony Soprano, Pauli y un Ikea al que se va en barco. Solo el valle del Hudson es así bonito y tiene naturaleza, bosque y animales… aunque la mayoría de los que ves están muertos o en peligro. Dos  ejemplos: uno, una vez vi un oso que se había subido a un árbol gigante y no se podía bajar -  un grupo de bomberos lo observaba desde abajo; dos, en la cafetería del mirador del Hudson venden un libro de recetas para cocinar animales atropellados.  A veces he visto alguna cierva pastando en la cuneta en hora punta, sin inmutarse.

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Cuando sales a las carreteras secundarias, se suceden los meandros del río, los puentes estrechos, los lagos, los árboles centenarios, los cementerios, las mansiones con estanque de nenúfares y todos es tan verde y tan bello….hasta que divisas a lo lejos las cúpulas de la central nuclear de Indian Point o los muros de la academia militar de West Point o las casas abandonadas con las ventanas tapiadas y el coche desvencijado en lo que fue el jardín y las iglesias tienen nombres muy raros y hay parques de caravanas donde viven los personajes de Raymond Carver.

Memoria histórica

2 jun

El museo de Historia alemana en Unter den Linden (dhm.de) tiene dos exposiciones, una se llama Zerstoerte Vielfalt (Diversity destroyed) Berlin 1933-1938:

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http://www.dhm.de/ausstellungen/zerstoerte-vielfalt/en/

y otra se llama Gulag 1929-1956:

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http://www.dhm.de/ausstellungen/gulag/en/

No las he visto, porque si las veo luego no duerno en una buena temporada. Pero no he podido evitar pasar por la parte de la calle que hay en la Isla de los Museos:

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Son unos treinta o cuarenta cilindros como de in metro de diámetro y tres de alto con fotos de gente exiliada, muerta, torturada o todo durante esos años, con su foto, su biografía y su razón para estar en la lista. Está la primera mujer profesora de física en la universidad alemana, o de derecho; hay bailarines, tenistas, gente que salvó a otros y no pudo salvarse a sí misma.

La línea se pierde, se cruza, se pierde si tratas de mirar entre las dos filas de cilindros; se pierde porque son solo unos pocos pero representan a tantos. Ya me gustaría ven en España algo parecido. Algo sobre lo que pasó con la gente cuando estaba viva, no solo con sus cadáveres.

En el mismo museo de historia hay un cine y ayer E me llevó a la inauguración de  un ciclo sobre cine romaní, o gitano:

http://www.dhm.de/kino/cinemaromani.html

Un batiburrillo de películas sobre gitanos o hechas por gitanos. Vimos las primeras, un corto y un largo. El corto de Moholy- Nagy se llamaba Grossstadt Zigeuner, es decir, gitanos de gran ciudad, y consistía en a unas tomas con encuadres y movimientos curiosos para mostrar gente curiosa, gitanos en una ciudad europea cualquiera…

http://www.youtube.com/watch?v=bR7eGeuwCzw

10 minutos durante no pude dejar de pensar que, si aquello era 1932, todos los que salen en la peli probablemente acabaron en Auswitch. Pero casi tan triste como ese pensamiento me resultó el darme cuenta de la selección de las escenas: gitanos bailando, gitanos pidiendo, gitanas leyendo la palma, gitanas peleándose y jalándose de los pelos.  La película, el largo, es de Tony Gatlif, nacido en una familia de gitanos andaluces en Argelia. Se llama Korkoro (Libertad) y es sobre una familia gitana que llega a un pueblo de la Francia ocupada en 1943:

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Es del año 2009 pero, a pesar de los años pasados y de la identidad del director, mostraba lo mismo: gitanos tocando, gitanos bailando, gitanos jalándole de los pelos al sistema. Pero curiosamente los héroes de la película sobre gitanos no eran gitanos, ni los que se enamoran, ni los que piensan. Los gitanos de la película de 2009 son un grupo difuso, sin individuos… bueno sí, hay uno: un loco medio retrasado que sirve para mostrar el estereotipo romántico del nómada indomable.

Después fui con E a casa de unos amigos y nos preguntaron por la película y nos informaron que en Hungría y en Portugal los gitanos no quieren trabajar porque prefieren vivir de subsidios.  Eran cultos y jóvenes, estudiantes universitarios. Pensé lo que siempre pienso: qué lista la gente que se apaña para vivir de subsidios, ya me gustaría a mí. También pensé que pago impuestos y, si tengo que elegir prefiero que sirvan para pagar subsidios de gente que no trabaja, antes que para la lista larguísima de cosas irritantes en las que los gobiernos se gastan mis impuestos. Pero no lo dije. Dije que en España no, en España, hay de todo, gitanos que trabajan y que no trabajan, igual que payos o castellanos, igual que húngaros y que portugueses. No tuve ganas de discutir, se me vino el alma a los pies, pensando lo que queda por hacer, toda la memoria histórica y la educación futura que nos hace falta más que comer.

Diletante, Berlín

30 may

Tegel: Autobús del aeropuerto: un tipo gordo con la camiseta subida por encima de las enormes tetas se baja de una silla de ruedas y se sienta ocupando dos plazas, canturrea y habla en voz alta con nadie mientras se saca mocos y se los pega en la cicatriz enorme que le cruza la barriga. Mi imaginación vuela pensando en el origen de la costumbre.

WilheimStrasse: Mientras espero en el semáforo y cruza un tipo de unos 40 años conduciendo un descapotable con las mangas de la chaqueta remangada; el descapotable no es rosa ni el tipo lleva coleta, pero me acordé de este:

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Mehringstrasse: Estoy sentada en una café, en una calle de Kreuzberg; el monte de de la cruz, en la mesa de detrás una muchacha con un casco de bici en una bolsa de plástico escucha a una rapadillo con gorrete que podría ser el sobrino de Manu Chao contarle lo podrido que está el mundo del Hip Hop y la necesidad que tiene de irse de aquí, a Kolh o a Mainheim…  yo creía que iba a decir Australia o la India.

En Berlín mires para el lado que mires hay algo de color fucsia y tengo todas estas fotos para demostrarlo, tomadas todas en dos calles del mismo barrio:

Cabina de teléfonos

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Bici

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Funda de moto

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Pintada rosa en puerta rosa

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Pintada para tapar pintada

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Verja de garaje

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Balcones

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Y hasta un váter (o pichitoki)

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Tengo muchas más, porque creo que me obsesioné un poco.

En mis visitas anteriores había muchos coches de ese color, ya no y es una pena. Y la gente lo lleva menos en la ropa.

Es un fucsia como de los ochenta… combina con cosas aguamarina y malva, como de chándal de equipo deportivo de caja de ahorros.

En Berlín hay cosas de otros colores, algunas muy raras, como estas tiendas:

Esta es de antiguallas (no antigüedades) que era antes una chocolatería Lindt y mira ahora los enanitos y el traje de novia de Blancanieves muerta que tienen en el escaparate.

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O esta de trajes de fiesta, decorada con retratos de gigantas de la procesión del Corpus Christi:

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También hay sitios súper bonitos y turísticos, pero como ya he estado otras veces, me he podido permitir el lujo de no ir a ninguno sin el menor cargo de conciencia.

Incluso está llena de sitios súper bonitos y no tan turísticos. Y de esos voy hablar en la próxima entrada, o entrega.

Overheard in Spain

23 may

Día uno

Esperando el ascensor en una clínica, un hombre de unos 60 años y una mujer de unos 25 o 30

Él – Mira que eras mala tú de chica… qué mala eras… que eras muy mala, muy malísima….

Ella – [silencio]

Él – la de hostias que te llevaste tú de chica… por lo mala que eras… que es que eras muy malísima

Ella – [silencio]

Él – la de hostias que te llevaste,  ay que ver…

El ascensor llega, entra él, entra ella detrás y se cierran las puertas.

Día tres

Esperando un semáforo, dos mujeres y un hombre

Una de ellas – … y estábamos ya que nos íbamos, que llevábamos allí ya una pilísima de rato y que nos íbamos ya, va y se manifiesta, hala [fragmento incomprensible] y ya verás, que esa psicofonía no es una psicofonía cualquiera, que ya verás, ya verás la grabación

Día cuatro – El semáforo se pone verde pero una moto tuneada entera con el logo de DC Shoes (o de Dolce y Gabanna) se lo salta.

Día diez

En la cafetería de la facultad de letras, dos estudiantes desayunan en una mesa, solo habla una, la otra asiente vagamente a todo: “… subió la foto y que iba con una vestido negro de manga larga. A una primera comunión.  A una primera comunión se va con colorines… ese vestido, todavía pa noche vieja, tiene un pase, pero pa una primera comunión… es que es mu vergonzosa, no le gusta que se le vea na. Salimos de noche y se pone vaqueros, con tacones y camiseta pero vaqueros, no se pone ni un pantaloncillo corto, ni na,  no se le vayan a ver las piernas, ni en verano se quita los vaqueros y no es que se afea, si está delgá, que se podría poner lo que le diera la gana… orejas de soplillo si tiene, eso sí… pero lo demás… no es fea… na má mu vergonzosa”

Cosas que tengo en común con gente importante

10 may

Hace unos días Brian Eno  - mi amigo Mickey yo celebrábamos su cumpleaños cada 15 de mayo, que es también el cumpleaños del padre de mis hijos – dio un conferencia en The Cooper Union – mi hija estudia ahí – y una de las primeras cosas que contó fue la profunda  emoción que el produjo ver de adolescente uno de estos cuadro de Mondrian – uno de estos cuadros con doce o trece años también me puso a mí el vello de punta (o los pelos de pollo, como decía Marí Ángeles, de Camela).

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Ayer vi la exposición que tiene en el Midtown – Eno, no Mondrian. Es una sala casi a oscuras forrada de cortinas granate, con cuatro sofás también rojos, varias columnas forradas de corteza de árbol y unos conos en el suelo como sacados de un cuadro de Magritte, y en una pared una composición de pantallas de plasma donde se proyectan imágenes que van cambiando despacio. Y música, claro, ambient, claro.

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Es como una capilla laica, para disfrutar de la exquisitez de las imágenes y los sonidos que llenan la cabeza y la inundan como una ola de mar blanda. En la conferencia de Cooper Union, contó que una señora había estado dos horas allí sentada cuando puso la instalación en Brighton, y al  salir le propuso hacer algo así para un hospital. Lo hizo y hay salas de estas en nosécuantos hospitales en Inglaterra; son para que la gente se siente “to put themselves togother” en una situación chunga. Eso, capillas laicas. Cuando me senté allí, no dos horas, nada más que 20 o 30 minutos, entendí lo bien que sienta. Brian Eno dice que desde pequeño está obsesionado con la utilidad del arte y que por fin este proyecto le dio sentido a su obra, por fin algo útil. Cómo le diría yo a este hombre lo útil que ha sido en mi vida, lo útil que fue en la de mi amigo, para put our selves tothgether, para get ourselves toghether.

Luego fui al concierto de James Blake -que me descubrió mi hijo, Brian Eno lo ha producido – y entre el público estaba David Byrne – lo hizo con Eno en My Life in the Bush of Ghosts, uno de los discos más bonitos de la historia de la música pop. Este es un video no original, la música sí, de Regimen donde canta Dunya Yusin:

http://www.youtube.com/watch?v=6lww3LftQaw

Y aquí está la prueba de la presencia, los dos, él y yo tomando fotos, aunque no el uno del otro:

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Por cierto, que es la segunda vez que coincido con él en un concierto.

Me sentí como esas veces que leía los créditos de un disco de David Bowie y me encontraba el nombre de Lou Reed por alguna parte o al revés, o como cuando descubrí que Tracy Thorn cantaba en un disco de Massive Attack. Era “¿ves? ¡lo sabía!” (Claro que a veces te encontrabas el nombre de Brian Eno en la portada de U2 o Héroes del silencio y entonces era “¿pero qué coño le pasa a este?”).  O como cuando leí Just Kids de Patti Smith

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que me confirmó completamente que ella y yo somos almas gemelas, ella en Nueva york y yo en Iznalloz, pero gemelas. Ella con Mappelthorpe yo no digo con quien, pero gemelas. Ella escribiendo y cantando, yo escuchando y estudiando. Nada que ver, ya lo sé pero somos completamente almas gemelas.

Brian Eno nació en 1948, cuando escuchábamos Música para aeropuertos casi religiosamente en la Casería, tenía menos de 30 años, George Harrison es solo cuatro años mayor. Pero son muy diferentes. George Harrison es de los 60, Brian Eno es de los 80 y un poco de los 50. La década de la adolescencia marca mucho. Que es de los 80 se ve en las imágenes de la exposición, en los colores, en la afición por las líneas quebradas.

También dijo decidió dejar Roxy Music cuando se vio lamentándose por no haber sacado la ropa de la lavadora mientras estaba cantando a grito pelado en un concierto. Con la chaqueta de plumas. Así:

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¿Qué es la música clásica? ¿Quién es un músico clásico? ¿Toda la música clásica está en una lista? ¿O en un cubo? Qué pregunta tan rancia. Pero hace poco pensábamos en casa qué músicos de los que oímos ahora se escucharán dentro de 100 años y, como no lo podremos saber  porque estaremos calvos, nos pusimos a especular: Brian Eno fue mi primer nombre, porque es como Mendelssohn, así sabio; Los Beatles fue el segundo porque son como Verdi, así esponjas y magníficos. ¿Se escuchará a James Blake?

Diletante, Río de Janeiro

4 may

Las fotos que no pude tomar:

Rua San Roman, Copacabana – Favela Cantagalo. En la acera, un hombre de unos treinta años, blanco, chaqueta blanca, pantalón azul oscuro, camisa de rayas, rezándole al iphone. Justo detrás,  otro hombre joven, de unos dieciocho o veinte, negro, bermudas de colores rasgados, la camiseta de rayas roja y negra del Flamingo subida hasta el pecho, tirado en el suelo, pasado.

El taxista con los seguros echados, baja el cristal y la pregunta algo a un grupo de chiquillos que juega medio de la calle; del grupo se acerca a contestarle una niña de once o doce años con un vestido de tirantes corto y muy ajustado marcando un embarazo de segundo trimestre.

Todos los taxistas echan los seguros del coche cuando les damos la dirección; después de dejarnos en la puerta del hostal, dan la vuelta con estrechez para no meterse más a dentro de la favela.

Un mesa con dos sillas de plástico en la puerta de un bareto: en una él blanco gordo y sano, como cantaba Lolita Sevilla; en la otra, ella blanca, enorme, altísima, teñida de rubio, la camiseta apretando las tetas operadas, el pantalón cortísimo apretando el paquete sin operar.

En una acera en Copacabana, junto a la verja del Parque Peter Pan, dos adolescentes negros duermen en el suelo sobre una lona, de lado en posición fetal uno frente al otro, las manos bajo las mejillas, el sudor dejará en el suelo una copa de Rubin. Son las tres de la tarde.

Mirador de Leblon, terraza de una kiosko: un hombre mayor, negro con un ukelele canta de maravilla todo el repertorio de samba y Bossa Nova que me sé. En una mesa al lado unas niñas de ocho o nueve años de todos los colores celebran un cumpleaños; una de ellas lleva botas de borreguillo de Barbie.

En el tranvía que sube a Cantagalo, un muchacho blanco muy pálido con cara de enfermo mete una a una veinte o treinta bolsas de la compra y ocupa medio vagón – solo hay un vagón -, una muchacha se sienta en el banco – solo hay un banco – y empieza a protestar mientras sujeta su bolso en el regazo con fiereza, el pelo tirante, un lazo rosa en la coleta, discuten todo el viaje. La conductora media. Llegamos a arriba. Cada cual saca lo suyo, su bici, sus bolsas, su cuerpo y siguen su camino favela arriba. Nadie mira la vista de postal.

La foto que sí pude tomar, desde la puerta de la pousada:

13 - 7

Toda la noche se oye música y gallos, gallos a las doce, a las tres, a las seis. Cantagalo tiene bien puesto el nombre.

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